Bilogía Extraños


Sinopsis


Caleb no es un chico corriente. Ha tenido una vida complicada, quizá por las habilidades especiales que lo convierten, a sus ojos, en un monstruo. El destino lo ha llevado a trabajar para gente de moral dudosa, a hacer cosas que le han manchado las manos y el alma.

Entonces, una de sus misiones se complica y se le asigna vigilar a Victoria, una humana tan normal como cualquier otra, con un trabajo rutinario, un apartamento pequeño y un gato extraño.

Debería ser el trabajo más fácil del mundo, pero termina teniendo que elegir entre el mundo que conoce y la única persona que alguna vez le ha importado.


ETÉREO

La bilogía Extraños, de la autora Joana Marcús, consta de dos libros: Etéreo y Sempiterno. Disponibles en la casa del libro como en fnac.

Pertenece al género de fantasía, romance y paranormal, con un toque de misterio y una ligera comedia.
Si te digo la verdad, puede que sean los libros con los que más he llorado. Sí, lloro por libros.

Etéreo comienza con Victoria trabajando en un restaurante, cuando entran dos hombres a amenazar a su jefe, Andrew. Ella intenta esconderse, pero Caleb —nuestro protagonista— la ve.


A partir de ahí, empieza a vigilarla por si llega a contar algo.

Al principio puede parecer una historia normal, pero pronto descubrimos que los personajes tienen poderes y que existe un mundo oculto tras la realidad que conocemos.

¿De dónde salen esos poderes? El libro explica que un ser humano, tras experimentar demasiado dolor, puede llegar a desarrollar un poder.

Caleb, por ejemplo, tiene los sentidos el doble de fuertes que los de un ser humano normal, algo que le ayudó a descubrir a Victoria en el restaurante. Él fue quien pasó más tiempo bajo tortura: seis años. Por eso, cuando logró salir, le costaba comunicarse con las personas, entender el sarcasmo y las emociones en general. Es un personaje callado, serio y muy marcado por su pasado.

Victoria, en cambio, es una persona completamente ordinaria: tiene un trabajo normal, vive sola y tiene un gato. Sin embargo, cuando Caleb empieza a vigilarla, su vida cambia de forma drástica. Poco a poco, descubre un mundo del que no tenía ni idea que existía.


Con el paso de los meses, los protagonistas desarrollan una relación. Caleb le cuenta a Victoria más sobre los poderes, sobre su jefe Sawyer —el villano del primer libro— y sobre cómo los torturó a él y a sus amigos para que desarrollaran habilidades y trabajaran para él como esclavos.

Cuando se descubre la relación entre Caleb y Victoria, y además su intención de traicionar a Sawyer, este los ataca, matando a Victoria en el proceso y dejándonos con un final completamente abierto.

Sí, un final trágico. Literalmente eran las dos de la madrugada cuando lo leí; recuerdo que tenía un examen al día siguiente y yo estaba llorando desconsoladamente por ese final.

En mi opinión, Etéreo es un libro increíble, con una historia diferente y un toque de normalidad que lo hace especial. Engancha muchísimo. Aquí he contado la trama de forma directa, pero en el libro el descubrimiento de los poderes es gradual, ya que Caleb no entiende muchas cosas que para cualquier persona serían obvias, y eso hace que el misterio se mantenga durante buena parte de la historia.

SEMPITERNO 

Pasamos a la segunda parte, Sempiterno, el libro que nos confirma que la historia no termina con la muerte de Victoria.

Resulta que, tras el disparo que recibe Victoria y el incendio de la casa, cuando todos se marchan, el gemelo de Caleb, Brendan, entra y la saca de allí.

Victoria sí había muerto, pero Brendan pide ayuda a una persona con el poder de volver en el tiempo, y consigue salvarla justo en el momento del disparo. Para curarla por completo, tenía que transformarla. Desde el principio, todos sospechaban que Victoria podía tener un poder mucho más fuerte que el del resto, algo que se confirma por el interés obsesivo que Sawyer tenía en ella, hasta el punto de llegar a matarla.

Tras la transformación, Victoria vuelve a la vida, pero pierde la memoria. En resumen: se olvida de Caleb.

Pasan tres meses en los que todos creen que Victoria está muerta, pero en realidad está siendo entrenada por Brendan para desarrollar sus poderes más rápido y recuperar sus recuerdos. Cuando empieza a recordar, la imagen de Caleb aparece en su mente… aunque lo confunde con Brendan, ya que son gemelos.

Finalmente, Victoria vuelve con sus amigos y con Caleb, ya que Sawyer empieza a sospechar que sigue viva y ya no es seguro mantenerla escondida.

Uno de los momentos más bonitos llega cuando Victoria recuerda a Caleb gracias a la palabra etéreo, el adjetivo que él utilizó para describir su belleza. Para mí, esa escena en la que Victoria ata cables mientras la palabra etéreo resuena en su cabeza es de las más especiales del libro, sobre todo cuando descubrimos que fue Caleb quien la describió así.

Aquí llega el gran giro de la historia: se descubre que el verdadero villano no era Sawyer, sino su padre. Sawyer, en realidad, fue quien los salvó de la tortura de su padre, aunque nadie lo recuerda porque todos pierden la memoria. Admito que esta parte puede resultar un poco liosa, porque es inevitable pensar: “¿Cómo que no es el villano si mató a Victoria?”. Pero no, Sawyer asumió ese papel para intentar protegerlos de algo mucho peor.


Respecto a la muerte de Victoria, entra en juego Betrix, un personaje con el poder de ver el futuro. Ella vio que Sawyer moriría a manos de una chica y pensó que sería Victoria, cuando en realidad no era así.

La historia continúa entre huidas y enfrentamientos, hasta que, durante una cena de Navidad, todos son descubiertos y asesinados. En ese momento, Victoria tiene la oportunidad de volver en el tiempo y decide cambiarlo todo: nadie es secuestrado por el padre de Sawyer, nadie desarrolla poderes y ninguno de ellos llega a conocerse.

Así termina la historia. En el epílogo, vemos que Victoria dejó una carta a Caleb —o mejor dicho, Christian, su verdadero nombre, no el que le dio Sawyer—. Ambos se reencuentran en un cine. Sienten que se conocen, aunque saben que es imposible recordar lo que pasó. El final nos muestra que se vuelven a encontrar, pero como personas nuevas, como dos extraños.


Para mí, es un final feliz. Muchas personas opinan que no debería haber terminado así, que tendrían que haber luchado, pero yo creo sinceramente que esa guerra era imposible de ganar. Lo más razonable fue recuperar sus vidas. Ninguno de ellos quería tener poderes ni vivir como asesinos o fugitivos. Al final, recuperaron a sus familias y una vida tranquila.

También se comenta mucho que Christian no se parece en nada a Caleb, y es verdad, pero a mí no me molesta en absoluto. Caleb era un personaje callado, traumatizado, obligado a hacer cosas en contra de su voluntad y viviendo en constante alerta. Christian, en cambio, tuvo paz: pudo estudiar lo que quería, crecer con sus padres y conocer a la chica de sus sueños, Victoria. Con ese final, para mí, tuvieron la oportunidad de construir una relación sana y tranquila, sin miedo constante ni estrés, sin la amenaza de morir por ser descubiertos.

Y por último, no puedo olvidarme de algo muy importante: leímos esta historia gracias a Bigotitos, el gato de Victoria. Sí, él fue el narrador de la historia, ya que en realidad era una persona transformada en gato.

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