De Sangre y Cenizas

DE SANGRE Y CENIZAS

 La vida de Poppy, la Doncella, nunca le ha pertenecido. Elegida desde su nacimiento para dar comienzo a una nueva era, vive una existencia solitaria y restrictiva; jamás deben tocarla, mirarla o hablarle, y no puede sentir placer mientras espera el día de su Ascensión. Sin embargo, la elección nunca ha sido suya, y secretamente preferiría unirse a los guardias en la lucha contra el mal que se llevó a su familia. 



CLASIFICACIÓN Y OPINIÓN

La saga Sangre y cenizas de Jennifer L. Armentrout consta de 8 libros: De sangre y cenizas, Un reino de carne y fuego, Una corona de huesos dorados, Una sombra en las brasas (precuela), La guerra de las dos reinas, Una luz en las llamas (precuela), Un alma de ceniza y sangre y Un fuego en la carne (precuela).

Es una saga de fantasía bastante larga. La verdad es que yo solo he leído los dos primeros libros completos y la mitad del tercero. Pienso seguir leyéndola, pero no ahora. Estoy en 2º de Bachillerato y si terminara esta saga ahora, no terminaría el curso. Hay que hacer sacrificios.

Por ahora solo vamos a hablar de los tres primeros libros. Y bueno, cuando termine la saga ya


no estaría en 2º de Bachillerato para contarlo.

Para empezar, me hice spoilers a mí misma por ser muy curiosa y buscar fanart de la saga, así que ya me sabía cómo iba a acabar el primer libro. Por eso no lo disfruté tanto como debería, aunque aun así me enganchó bastante.

De sangre y cenizas empieza de forma lenta, pero es un inicio necesario. Al principio conocemos a Poppy, que es la Doncella, una figura muy importante para el reino, pero que en realidad vive aislada, sin poder tomar decisiones por sí misma y siempre vigilada. Desde el principio se nota que hay cosas que no encajan y que le están ocultando la verdad, lo que hace que quieras seguir leyendo.

Aquí es cuando empieza la acción. Vale, la verdad es que todo esto es difícil de explicar, porque la autora se pegó casi 8 libros para explicar el mundo y todo, y cada libro tiene mínimo 800 páginas. Pero voy a intentar explicarlo de forma sencilla:

Poppy es la Doncella en el reinado de Solís, como expliqué antes. Está aislada porque tiene que esperar a la Ascensión, que es un tipo de ritual importante para su papel. Por el


momento, solo queda esperar.

Ahí es donde entra Hawke, el guardián personal de Poppy, encargado de mantenerla a salvo de los Atlantes, los villanos. Entre ellos se desarrolla una relación: Poppy confía en él, le cuenta secretos y sospechas… etc.

Y aquí viene el drama: Hawke es en realidad Casteel, el Rey Oscuro, villano de la historia que intenta destruir el reino de Solís. Es verdad que yo lo sabía por el spoiler, pero siendo sincera, lo sospechaba desde el principio, así que creo que lo habría descubierto al final por mi cuenta.

 Su misión era secuestrar a Poppy y llevarla al reino de Atlanta… bueno, más bien matarla, pero este malvado se había enamorado de ella 😐.

Cuando Poppy se da cuenta, se siente totalmente traicionada, ya que descubre que al principio el objetivo de Casteel era matarla y que todo lo que vivieron empezó como una mentira. Él era una de las pocas personas en las que confiaba, así que esta traición le afecta mucho. Aun así, esta revelación cambia por completo la historia y hace que todo se vuelva más interesante.

En el segundo libro, Un reino de carne y fuego, esta traición sigue siendo muy importante. La relación entre Poppy y Casteel es muy tensa al principio, porque ella no puede confiar en él después de lo ocurrido. Sin embargo, a lo largo del libro se ve que los sentimientos que surgieron entre ellos eran reales, y que Casteel acaba enamorándose de ella de verdad.

Aquí también se desarrolla la guerra entre reinos, porque todos quieren recuperar a la Doncella. Poppy descubre que muchas de las cosas que le habían enseñado durante toda su vida eran mentira y que los supuestos monstruos no eran tan malos. En otras palabras, ella y su gente eran considerados los “villanos” y habían causado parte del desastre.

Además, aparece ese aire de vampiros que tiene la saga, con la sangre, la inmortalidad y los Atlantes. Durante la guerra, Poppy empieza a tener un papel muy importante, y uno de los giros que más me gustó fue descubrir que ella es la verdadera reina de Atlanta. Esto hace que pase de ser alguien controlado por los demás a alguien clave para el futuro del reino.

Lo que más me gustó es que Poppy no se convierte en una reina perfecta de un momento a otro. Tiene dudas, comete errores y le cuesta asumir su papel, pero poco a poco empieza a tomar decisiones por sí misma y a cuestionar todo lo que la rodea. También descubre sus poderes; por ejemplo, puede curar a la gente, incluso a personas al borde de la muerte.


El tercer libro, Una corona de huesos dorados, sí que me estaba gustando. La relación de los protagonistas se hace oficial y se unen para recuperar los reinos destruidos por los duques de Solís. La historia se vuelve más grande y aparecen nuevos conflictos, pero en ese momento llevaba mucha fantasía leída y empecé a cansarme del género. Por eso lo dejé a la mitad, no porque no me gustara, sino porque necesitaba leer algo diferente.

Algo que me frena bastante es que la saga es muy larga. Saber que quedan muchos libros por leer da un poco de pereza, sobre todo cuando no tienes mucho tiempo por los estudios. Aun así, no lo considero un abandono definitivo, sino una pausa.

En general, los primeros libros de Sangre y cenizas me parecieron muy entretenidos, con giros importantes, personajes interesantes y una historia que engancha. Aunque dejé el tercer libro a la mitad y la saga es larga, creo que merece la pena y que se disfruta mucho más cuando se lee sin prisas. Cuando tenga más tiempo y menos presión por los estudios, me gustaría retomarla y saber cómo termina todo.


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